Así pasó el VIII Festival de Poesía en la Escuela por Paraná, Entre Ríos

Kevin Jones nos acerca la crónica de las jornadas del festival en Paraná coordinadas por el maravilloso equipo de la Biblioteca Esos Otros Mundos de Barriletes / Paraná
http://bibliotecabarriletera.blogspot.com.ar/

Miércoles 28 de septiembre. En la Escuela Nº197 Héroes de Malvinas.




El miércoles 28 de septiembre fuimos a celebrar el Festival con los chicos y chicas de la Escuela Primaria Nº 197 Héroes de Malvinas. Conocemos esta escuela porque participamos el año pasado con actividades en la Maratón de lectura, y después sus directivos nos invitaron a hacer un taller allí durante este año. Desde la Asociación Civil Barriletes realizamos en el barrio Paraná V, donde se ubica la escuela, un taller semanal que sucede en una plaza y en el Centro de Salud Arturo Illia, a
media cuadra de la escuela. Justamente por eso, nos gustó la idea de trabajar en esa institución escolar, porque desde los pequeños espacios que habitamos semanalmente en el barrio apostamos por un trabajo comunitario, en el cual se generen articulaciones entre las instituciones presentes allí. 

Proyectamos un espacio de taller mensual en la escuela, con los niños y niñas del Primer ciclo, teniendo dos encuentros con cada grado. Uno de ellos sucede en la biblioteca escolar y el otro en la Sala comunitaria del Centro de Salud. A partir de este trabajo con el Primer ciclo, pensamos la propuesta que queríamos llevar en el marco del Festival.



¿La poesía puede estar en la escuela?



Esa pregunta anduvo asomándose entre la biblioteca escolar y el patio en donde nos encontramos con los chicos. Llevamos solo poemas de Edgardo Zotto, un poeta nacido en Rosario que falleció hace muy pocos años. Queríamos hacerle esa tarde un homenaje. No conseguimos toda su obra, pero sí teníamos sus dos últimos libros hermosos publicados por Iván Rosado, Diario del regreso y Mayo del ´68, y uno del 2010, tituladoBuceo. A partir de esos tres poemarios, armamos una antología para leer esa tarde. Fuimos a la escuela con nuestros susurradores, muchas tizas, pinturas, hojas y lápices. Invitamos a una compañera barriletera que estudia fotografía para que haga un registro. Muchas veces las escenas de taller que se construyen son tan intensas, que buscar la cámara para una foto, salirse de la escena, hace que se diluya. Por eso nos resultó necesario ese trabajo sigiloso de Stefa.




Elegimos los poemas de Edgardo Zotto por las imágenes que construyen. Poemas por lo general breves, que trabajan sobre detalles imperceptibles para el trajín cotidiano, como en Gouche: “Goma y miel/ en el agua que diluye/ las flores del laurel/ y en el esbozo del arroyo que/ de tan pequeño/ se confunde con la gota/ de rocío que cae/ en el papel de la mañana” (Buceo, 2010).  Con estos poemas, les propusimos a los estudiantes armar un álbum. Ese álbum sería intervenido tanto por los de Tercer grado como por los de Primero, así que por eso les pedimos ayuda a los más grandes para transcribir la antología en grandes hojas y después sus compañeros ilustraron el significado de alguno de los versos de esas transcripciones. De esa tarde, detrás de los papeles con poemas intervenidos por los gurises, quedan imágenes luminosas, algunas de las cuales trataremos de rememorar.

El encuentro de los chicos de 3ero con Diario del regreso fue con los ojos cerrados. Estuvimos en la biblioteca, sentados en dos grandes hileras de bancos enfrentadas, imaginando cómo sería ese libro, cómo serían los poemas que tiene dentro, como sería quien los escribió. De pronto, una pregunta hace que nos pongamos a escribir. ¿Qué es un regreso? ¿Cómo es tu regreso desde la escuela a tu casa? Hay distintos materiales en una mesita, para elegir a gusto. Por ahí alguien vuelve a preguntar qué es un regreso, en voz bajita porque en ese momento la actividad era silenciosa.


















En los recreos, nos llevamos al patio los susurradores y un par de libros de la biblioteca escolar. En el recreo de la mitad de la jornada, los gurises toman la merienda, así que nos colamos en el comedor para llevar algunas palabras con que acompañar la merienda. Había pocos niños. Cada tallerista andaba con un libro, susurrando, tirando al aire los textos que llevamos. Entre ellos, La vaca ventilador de Graciela Repún. Los poemas que escribe Repún trabajan desde distintas formas, construyendo caligramas o juegos con distintas onomatopeyas y sonoridades. Algunos de ellos leímos también en el primer recreo, sentaditos debajo de una sombra.



En la última hora trabajamos con los chicos y chicas de primer grado. Antes de que pudiésemos proponerles alguna actividad, armaron con nosotros una ronda muy apretada, y en esa escena tuvo lugar también esa pregunta por la poesía. Por si puede o no venir a la escuela. Por cómo hace para venir. Por dónde está entonces la poesía. Charlamos así en ronda por un buen rato. Después nos dividimos en grupos para intervenir los poemas que los estudiantes de tercero habían transcripto.




Además de imágenes, nos fuimos de la escuela con ruidos, ¿es la escuela un lugar en el que se puedan cerrar los ojos? Una acción tan mínima, pero que para permitírnosla debemos sentirnos seguros, sabiendo de que no nos pueda pasar nada. ¿Es la escuela un lugar en donde se puede construir intimidad? La poesía genera cosas, sentimientos, movimientos. Nos hace saber que somos sujetos frágiles. De allí el riesgo de cerrar los ojos, escuchar el susurro de unos versos, compartir impresiones, lecturas personales con compañeros y compañeras. De allí la luz de estas escenas que quisimos registrar. ¿Es la escuela un lugar para los poemas de Edgardo Zotto? Desde nuestro quehacer en la Biblioteca “Esos otros mundos” venimos trabajando en las escuelas con poemarios que no son pensados para un lector infantil, problematizando una idea hegemónica de literatura infantil que desde las lecturas de Diaz Rönner (La aldea literaria de los niños, 2011) nos hace ruido. Así es como propiciamos “contrabandos discursivos” al decir de la investigadora, contrabandos de los cuales los chicos se apropian y producen otros modos de lecturas que siempre nos sorprenden.













Viernes 30 de septiembre. En la Asociación Civil Barriletes.



Al igual que el año pasado, nos interesaba poder incluir dentro del Festival una instancia de formación que nos permitiera volver a pensar las prácticas. Esa instancia fue el PanelSobre los bordes de la Escritura y la Infancia. Un espacio en que los profesores e investigadores Germán Prósperi y Daniela Fumis compartieron sus saberes en torno al borde teórico que implica la instancia de escritura en la infancia. El eje de este encuentro fueron las escrituras infantiles compiladas en Y las estrellas caminaban como nosotros (Ediciones Barriletes, 2016).

Desde la Biblioteca Comunitaria decidimos abrir ese panel confesando las inquietudes que nos llevaron a planificarlo en el marco del Festival de Poesía en la Escuela. Creemos que transcribir esas palabras es la forma más sincera de compartir parte de lo sucedido esa tarde.

Imaginamos esta Biblioteca durante los últimos años como un dispositivo de intervención territorial, de formación específica en torno a la Mediación de Lectura, y de gestión, no solo cultural sino también política. Una Biblioteca de talleristas, que hace comunidad desde el trabajo situado junto a otras instituciones (la Escuela, el Comedor, el Hospital) de nuestra ciudad a partir de los abordajes que son construidos y llevados adelante por los diferentes integrantes del Equipo de Mediación de Lectura que conformamos dentro de una Organización Social, cuya solidez y transparencia nos enorgullece cotidianamente.

Cómo capacitarnos para lo que no hay capacidad, se preguntaba a fines del año pasado la psicoanalista Norma Barbagelata. ¿Qué esperamos de los saberes? Cómo formarnos para lo impensado que la vulnerabilidad social nos muestra. En esa fragilidad a la que nos exponemos las Organizaciones Sociales, hay nombres propios a los que volvemos, a los que convocamos para saber cómo volver. En el proyecto comunitario de la Biblioteca barriletera, las voces de Germán Prósperi y Daniela Fumis, docentes e investigadores de la Facultad de Humanidades y Ciencias (UNL), se inscriben en la trama de vínculos que nos sostienen. Vínculos que nos siguen permitiendo volver a mirar las prácticas y, aún más, seguir teniendo tiempo, cuerpo y corazón para poder seguir llevándolas adelante.

La profundidad de sus preguntas en torno al borde construido entre la infancia y la literatura, la insistencia en colocar a la infancia en un lugar de inestable interrogación, nos hace fantasear con las lecturas posibles que estos profesores aporten alrededor de Y las estrellas caminaban como nosotros. Un libro concebido como archivo de la escritura sucedida en los talleres sostenidos junto a niños y niñas de los barrios Paraná y Villa Mabel. Un libro entendido también como modo de intervención sobre estas escrituras, como propuesta de una política de lectura que finalmente entienda a las escrituras infantiles como escrituras literarias, donde demos lugar a una autoría infantil como parte de la sensibilidad autónoma en la infancia.



Este Panel entonces cierra el círculo propuesto por la publicación de Y las estrellas... al invitar a los “críticos literarios” a leer el papel escrito en letra de niño. De esos desfasajes vivimos quienes apostamos aún a la palabra, a la transferencia, a la trama comunitaria. De esos aprendizajes inesperados sabe el Festival Nacional de Poesía en la Escuela, esa experiencia federal que desde hace siete años aúna instituciones educativas y culturales de Argentina año a años en pos de proponer acercamientos de la poesía y los poetas a la Escuela.

Desde el año pasado, Barriletes forma parte de este Festival proponiendo un trabajo interinstitucional que este año nos encontró visitando la Escuela Nº197 Héroes de Malvinas. Desde el pasado quince de septiembre hasta hoy, se han repetido en nuestro país las más diversas experiencias de Taller, visitas de poetas y propuestas artísticas en el marco de ese Festival, al cual este Panel se suma. Mirar las fotos, leer los registros, observar el libro publicado por el Festival este año, Pie firme sobre cálido cielo, nos reconfirma certezas, nos vuelve a hablar de las posibilidades que encontramos en medio de los imposibles.

Este año en particular, el Festival Nacional de Poesía en la Escuela se nos presenta como nuestro más claro movimiento frente al vaciamiento del Plan Nacional de Lectura y la discontinuidad de las políticas de compra de libros por parte del Ministerio de Educación Nacional. Esos libros que permiten, en las diferentes escuelas que transitamos, a muchos niños y niñas tener por primera vez la experiencia de ser lector de biblioteca.

De pronto vemos a los poetas fotografiados con tiza, en pose de maestros, usando el pizarrón. Y así la escena escolar se mueve, porque vuelve a señalarnos su necesidad. Migrar la palabra poética al aula, migrar la palabra áulica a Barriletes.

Uno de los textos de Germán favoritos de esta Biblioteca es “Decir el mar: algunas hipótesis sobre la formación docente”. Varias veces lo hemos fotocopiado y dado a leer a las docentes y bibliotecarias con que trabajamos. Se trata de un texto viejo, escrito en Santa Fe para otro público, en el cual ninguno de nosotros nos contábamos. Desde esa escritura hasta aquí, en ese desfasaje de tiempos y espacios que llamamos lectura, se construye esta Biblioteca. Aún tratamos de responder a ese texto, Germán. Quizás porque el deseo sigue provocando excesos. 

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