Todo puede hacerse con poesía, encuentro con Cristian Avecillas Sigüenza (14° Festival de Poesía en la Escuela en la ET25 / CABA)
En la ET 25 estamos muy felices con nuestra primera participación en el Festival Poesía en la Escuela.
A lo largo de dos semanas en el mes de septiembre hemos recibido a talleristas y poetas que vinieron a ofrecer a nuestrxs estudiantes voces poéticas diversas.
I
Una mitad del universo es todo el universo.
La otra mitad es escribir.
C. A. S.
Es el mediodía del lunes 19 de septiembre y el poeta Cristian Avecillas Sigüenza, recién llegado de Guayaquil, Ecuador, aguarda en el auditorio de la ET 25 junto a profes y directivos la llegada de 2do 4ta y 2do 6ta para compartir su taller “Todo puede hacerse con poesía”. Ambos cursos estarán acompañados por sus profesores de Lengua y Literatura y de Inglés: Pedro Nazar, Analía de la Fuente,Maira Farías y Juan José Ceballos.
Cristian ha venido a Argentina a hacer una gira por distintas provincias de nuestro país para presentar su último poemario: País es lo que escriben los poetas. Y entre las presentaciones intercala encuentros poéticos en distintos contextos. El nuestro es uno de ellos.
Los estudiantes, todos varones en ambos cursos, van llegando al auditorio en el que tendremos nuestro encuentro. Los vamos ubicando. Los últimos días en los espacios de Lengua y Literatura y en Taller de Comunicación hemos estado trabajando con poesía y hablando un poco del nuestro poeta invitado. En muchos de los chicos hay gran expectativa.
Comienza el taller y Avecillas hace una mini presentación para inmediatamente preguntarnos que sabemos de Ecuador. Surgen de parte de los chicos algunos nombres: “Correa”, “dólar”, “Byron Castillo”. No mucho más que eso. Inmediatamente, el poeta nos hace notar lo poco que sabemos unos de otros, pensándonos como ciudadanos de América Latina. Como representante de su país comienza a contarnos un poco de su historia nacional, y escuchamos algo sobre un país que fue encogiéndose por distintos motivos, por pujas de intereses de aquí o allá en las que ha quedado en medio, con sus tierras y su gente a expensas.
Luego comenzamos a pensar en el lenguaje, en la creación poética, en romper y rearmar la lengua con palabras que nacen, jugando con raíces de origen griego, viendo significados y formas de unir unas y otras. El poeta nos cuenta que de esto se trata la endíadis, de unir dos términos para que conformen una palabra compuesta.
De ese modo nacen la “psicósfera”, o reino de las ideas, o el “bióptero”, animal de vida alada.
Tras ese recorrido nos cuenta entonces Avecillas de su libro la Noósfera, aún inédito, libro que sigue escribiendo al día de hoy desde hace veinte años. Hay una esfera del pensamiento o la inteligencia donde el poeta ha dejado por sentados los distintos oficios y ocupaciones a que la humanidad ha dado sus vidas, su tiempo. En el listado encontramos, por ejemplo: “ESTILISTA”: para reconciliarme conmigo embellezco a los demás; “ESPIRITISTA”:
Todo es misterio, pero el mayor de los misterios es un cerebro vivo pensando en un cerebro muerto. “RELATOR”: el mar, la mujer, la llanura y la noche: lo que no puede relatarse no le pertenece al tiempo; o REPRESENTANTE: tendrás lo que desees para que te sientas libre como una hoja al viento; porque yo soy el viento. De un momento a otro surgieron preguntas por unas u otras ocupaciones, sugerencias, para incluir nuevos términos sobre los que el poeta tomó nota para incorporar a futuro en su catálogo.
El diálogo iba y venía entre los estudiantes y Cristian, entre él y los estudiantes, hasta el timbrar del recreo. Como en los encuentros previos, varios adolescentes se acercaron al invitado para seguir conversando acerca del poema, acerca del valor de la escritura, acerca de la palabra.



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