como quien busca la cura de un vástago convaleciente
No sirvo para progenies reales
No vengo a perpetuar a ninguna de las deidades que no aceptan su fin
Soy hija de los azares
Hermana de la incoherencia y el abismo
Prisionera de un encantamiento fútil
perdido en su afán ridículo por lo cierto
Alguien mintió siendo yo muy pequeña
y de ahí cada hoguera de resurrecciones impuestas
Alguien dijo cada versículo de mi fe
que ya no existe
Alguien fundó para mí
ese mundo del que ya ni las ruinas
Y yo franqueo cada arista de los sentidos
como una vagabunda de mares inexistentes
como un fiel que se ha quedado sin dios
Acaricio cada fase del poema en el que ya no creo
para cerciorarme de que es él quien ya no cree en mí.-

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