Bienvenida Susana Cella


Indolente viento sopla

El olor de los jazmines, como una niebla pálida,
menos presente que evocada
se aloja, zonza, entre mí y cuál yo demorado.
Y el viento del sur, arremete sólo para que
ecos de luz    ondas y cuerpos suspendidos siempre y en nunca   vacilante tensión
anden temblando zig y zag   sin explícitas nomenclaturas   sigan, sigan
como tajador goteo
clavándose en las persianas
en el mismo momento recio en que relojera y aficionada
mi ansiosa pregunta general en desespera
va rasgando el ramalazo de la lluvia contra la madera o hierro establecidos
por inquieto misterio a expugnar de los verdores lanzados en savia firme
conclaveada y estrecha   o reticente
ahí afuera, en la anochecida noche
de titilar negro
con viento sur mojado en la intemperie,
estupendo o estúpido paisaje
donde maldigo y digo
¿Por qué no estás para fortalecerme con
tu preciso y urgente amor reclamando?

....

Después de que oscuros vientos arrasaron o un remolino en la tierra boscosa

                                                                      Por After dark vapors de Keats        
I

Después de que mentidas nublazones
aplastaron nuestros ríspidos llanos
que llanos con todo y crestas riesgosas
luminoso horizonte fueron,
aun y aun soterrados
durante tiempo largo y de conformidades silentes
verdad encapsulada mantuvieron,
en largo pasan a luz 
por compás de incierta fuminación
llegando en amanecida y retemplada naciente
de hermano aire sudoroso y sur,
limpia, en verbo hablando,
de todas las manchas dispares de cielos enfermos.

II                        
El mes angustioso, aliviado de sus dolores,
hace su ley y derecho a aspirar el olor de revida.
Visavida en suspensa intrigada respiración.
Pestañas azuzando a la frialdad pasajera juegan
como flor de fango con regocijados pétalos
escaldados por multiconvocadas rosas
persistentes, ya y todavía, en las gotas de lluvia
desvergonzando avaricia y costumbre.

III
Nos rodean, aquí, ahora, sosegados pensamientos
Apaciguados  y no 
menos incisivos
nos abrazan igual que hojas de reconcilio –fruta madura en naturaleza muerta-
y resuena verano ido y removiente
de sonrisa en despunte sobre los acallados ramos
cual remedada mejilla de adolescente trunca
que añorase perfumado aliento de infancia
cuando la arena gradual atraviesa la revuelta y neta hora fijada
de un palabrero que no más  ni menos puede
sino boquear influjos yertos  contra una pared dolorosamente vuelta
en costoso, repicante, vivo, angular y celuloso mortero.


  
Susana Cella (Buenos Aires). Publicó Tirante, Río de la Plata, Eclipse, De Amor, Entrevero; El Inglés, Presagio, El saber poético, poemas, relatos y ensayos en Argentina, Chile, Cuba, España, Estados Unidos, Francia, México, Perú y Uruguay. Realizó ediciones de poetas y narradores con estudios preliminares y dirigió volúmenes de estudios literarios. Traduce literatura en lengua inglesa. Es doctora en Letras UBA, profesora titular e investigadora. Coordina del Depto. de Literatura del Centro Cultural de la Cooperación. Colabora actualmente en Radar Libros de Página 12 y Caras y Caretas.



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