Bienvenido Zenón Deviagge!


Es posible hacer horas extras un sábado: es cuestión de responsabilidad
A nave seis llegan los pedidos de material.

Descargan los camiones, cortan los rollos

barren, toman mate, se estiran, bostezan

de tarde se meten entre los rollos, duermen

van al baño a ver quién está.

Edu abre la caja de phillip sentado sobre la tapa

del inodoro, las piernas chuecas abiertas, los codos
en los muslos, la espalda arqueada hacia abajo

espera que vengan los de seguridad, le digan algo

y lo echen a la mierda.

El sierra en el mecánico y Facu se hace esperar

después la noche transcurre en la barra.

Nunca bailás en la misma pista, los boliches mueren

para reencarnar más tarde en otro con un criterio estético
acorde al recambio generacional,

y así y así hasta que los edificios no resistan más

el peso de las transformaciones y queden ahí,

condenados a mutar por temporadas en una casa

de ropa, una maderera, un olvido inmobiliario tapado

con diario. Gente del laburo, de la escuela, del club,

repitiéndose en formas distintas a medida que recorren

la superficie de la pista en círculos , y nunca nada es lo mismo,

y eso despista.

De golpe Edu se acuerda, se toma un remis hasta la fábrica

llega en jean, mocasines

y una camisa rosa transpirada.


Zenón Deviagge es de Coronel Suárez, provincia de Buenos Aires. Cursa la carrera de Letras en la Universidad Nacional del Sur y edita junto a Fran Rovira, Rizoma Revista de Poesía.

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