Día 3: Poesía contra el miedo

Poesía contra el miedo
Poesía en la Escuela en el Colegio Nacional de San Isidro (por Natalia Leiderman)



El miércoles participé por primera vez en POESIA EN LA ESCUELA. Es un proyecto tan poderoso que no sé cómo explicarlo. Hacerlo, además, en el Nacional de san isidro, donde pasé mi adolescencia, fue doblemente poderoso para mí.
Nunca pensé cuando era adolescente que alguna vez podría estar parada del otro lado. Y con esto me refiero a una sensación literal, física que tenía: tenía siempre tanto miedo a marearme, tanta inestabilidad, el mundo era para mí tan horrorosamente incómodo, que dudaba mucho de mi futuro: dudaba de si iba a haber futuro para mí -el dramatismo teenager es muy fuerte y se siente muy en serio- y si lo había, no me imaginaba parada, no me imaginaba pudiendo hablar, en esa posición tan difícil, erguida y compartiendo la palabra. Volver adonde pasé una etapa llena de miedo a dar un taller de poesía significa que, sorprendentemente, crecí y sobreviví,y ahora sé q, si bien el mundo no va a dejar de ser amenazante y a veces horrible, yo voy a poder estar mas o menos de pie, sin conciencia de eso, sin pensar en estar ahí. Entre muchas cosas que me hicieron más fuerte, la poesía fue y sigue y seguirá siendo esa cosa mágica favorablemente extraña que me protege, que me ayuda a renovar la confianza en las personas, en lo cotidiano, en poner el cuerpo para compartir la emoción. Transmitir esa fe a lxs chicxs, cada unx con su propia situación difícil, es lo que creo que cada poeta y profesorx ha hecho con los talleres que se dieron el miércoles: fe en la palabra, en el juego, en la imaginación, en la libertad, en la empatía, en la construcción colectiva.
Gracias a Marisa Negri y Alejandra Correa, mentoras de este proyecto que crece, y a Ana Eichenbronner y al equipo de profes de literatura del nacional que laburaron muchísimo y con un amor inmenso.
Al final del taller que di, se armaron dos poemas colectivos donde cada chicx puso un miedo y un amor personal:
MIEDO
Miedo a no despertar
miedo a caerme por las escaleras
miedo a desaparecer
miedo a que no vuelvan, a no verlas más
miedo a que me dejen
miedo a no poder comer
miedo a desaprobar
miedo a ir al colegio y encontrarme solo
miedo a decepcionar a las personas
miedo a lastimar a otros
miedo a que el mundo se quede sin amor
miedo a la soledad, a la crítica y rechazo por ser diferente
miedo a ver morir a mi familia
miedo a repetir
miedo a enamorarme de la persona incorrecta.
AMOR
Siento amor por la vida
amor por el dibujo
por la música
amor por la personas que dejan todo por estar bien
y por lo que les gusta hacer
sin importar el resto
amor por las cosas simples
y el agradecimiento para contemplarlas
amor por querer estar con mi familia verdadera
amor por estar con mis amigas
amor a tu amor por mi cercanía
amor a la vida.







Un largo viaje en lancha llevó a poetas, talleristas y líderes comunitarios a la Escuela Primaria 11 "Bernardino Rivadavia" ubicada en la tercera sección de islas del Delta de San Fernando.
Allí llegaron desde la ciudad los poetas Silvia Castro y Yamil Dora, y una delegación de líderes comunitarios del hermano país de Colombia acompañados por CONABIP.
Desde la Bibliolancha de la Biblioteca Popular Santa Genoveva desembarcaron el grupo Kamishibai Infinito y sus coordinadoras Guillermina y Marisa.
Nos esperaban los chicos, sus maestras y la directora Lucía Cendón para darnos una cálida bienvenida.


Hubo susurros y coplas, adivinanzas y acrósticos para los más chicos en el patio mientras en el aula Silvia y Yamil leían y escribían con los chicos de segundo ciclo.
Volando pasó la mañana y llegó la función de Kamishibai Infinito. Jimena y Valeria contaron a los chicos la historia de La llave de oro y los invitaron a armar sus propios artefactos mágicos.


Con ronda y piñatas de poesía cada uno se despidió con una palabra que quisiera compartir con los demás: AMISTAD, AMOR, GRACIAS, OJALA QUE VUELVAN, LOS VAMOS A EXTRAÑAR, ESTUVO MUY LINDO son algunas de las cosas que escuchamos.

Ahora tenemos nuevos amigos que nos esperan en las islas, nos trajimos sus palabras y sus nombres como una música suenan entre nosotros...




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